PRAXIS GERENCIAL: innovación
con desarrollo sustentable
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Las organizaciones hoy en día, deben flexibilizarse y
reorganizarse constantemente para afrontar la inmensidad de retos que se
plantean en el siglo XXI. Bajo esta concepción, la sociedad, las
organizaciones, las industrias y las empresas, obligan a las instituciones de
educación superior (Universidades) a revisar su praxis gerencial: estructuras,
formas de trabajo, métodos, tecnologías, competencias en todas sus funciones,
con el fin de transformarse y sintonizarse con los acontecimientos actuales de
orden interno y externo de cara a la comunidad, sociedad, localidad, región,
país y el mundo.
La praxis gerencial se lleva a cabo en y para las
organizaciones, a sabiendas que una organización es un conjunto sistemático de
personas encaminadas a realizar un propósito específico (Robbins y Coulter,
1996) e igualmente concebidas como entidades sociales instituidas
intencionalmente para un fin a través de recursos materiales y el trabajo de
las personas; con una estructura física-operacional y ubicada en un contexto
concreto que influyen en su desenvolvimiento (Dávila, 1985).
De esta manera, logrará proyectarse atendiendo la
plataforma global con un pensamiento innovador, holístico e integrador, con
responsabilidad social, haciendo constantemente un balance de los cambios
ocurridos, examinando la dinámica que configura el desarrollo de la educación
superior y la investigación en lo que acontece y asimismo la proyección de lo
que está por acontecer, para determinar acciones concretas en proyectos que
faciliten el logro de objetivos nacionales, institucionales e individuales.
Esto se logra a través de sus funciones y prácticas
diarias, materializadas en una praxis gerencial eficaz y eficiente para la
consecución de sus fines y metas, por supuesto con aciertos y desaciertos en el
marco de la postmodernidad, considerando las innumerables corrientes de
pensamiento del mundo complejo, la tecnología, las estrategias, la
globalización, el talento humano y los vacíos que ha dejado la modernidad, lo
que permitirá dar respuestas a los múltiples cambios que exige el entorno
local, nacional e internacional. Todo esto obliga a la Coordinación a revisarse
e iniciar el camino hacia los cambios de paradigmas para ordenarse,
desarrollarse y transformarse (Mijares, 2002), reconceptualizando continuamente
la praxis gerencial de dicha función.
De allí, que la praxis va más allá de la práctica. La
práctica es estática, se siguen instrucciones para ejecutarla, no se
transforman. La praxis va más allá de la simple ejecución de un conjunto de
instrucciones, son todas aquellas actividades que forman parte de las tareas
del coordinador del día a día y su flexibilidad, adaptación, ajustes e
innovación permiten dinamismo, transformación, construcción y reconstrucción de
sí mismo y de la coordinación para ser sostenibles en el tiempo. Al no cambiar
su forma de gerenciar, al no producir nuevas y más eficaces herramientas, al no
desarrollar nuevos mecanismos de sobrevivencia, de posicionamiento como función
investigación, simplemente desaparecerá o se sustituirá por otro.
En efecto, la praxis gerencial es la acción o
transformación que toma el coordinador ante una situación, una vez identificada
y analizada la petición o solicitud recibida por parte de los investigadores,
cuyo fin es generar un resultado traducido en una respuesta o solución a los
requerimientos o realidad planteada. Esto no es más que resignificar la
práctica desde la cotidianidad, la idea de la nueva conceptualización a
considerar para la praxis gerencial en la función investigación es: guiar y no
dirigir; delegar y no controlar; planificar estratégicamente en conjunto con
todo el equipo de trabajo y no planificar individualmente, que en palabras de
Handy (2006), significa “unir diferencias y aportes individuales en una causa
común” (p.21).
Si algún tema es objeto de interés es
justamente el referido al medio ambiente, la ecología, el desarrollo
sustentable y más todavía dentro del proceso de globalización que el mundo
registra hace décadas y que naturalmente tiene un impacto en el ambiente es por
eso que el desarrollo sostenible se construye sobre tres pilares
interrelacionados: el económico, el social y el ambiental. Es decir, no se
puede hablar de desarrollo sostenible mientras sólo se trate de crecimiento
económico o, cuando aún logrando que los frutos de ese crecimiento se traduzcan
en mayor desarrollo social y, en particular, sus beneficios lleguen a los
grupos más desfavorecidos, sin incorporar los costos ambientales que genera
dicho crecimiento y en el largo plazo lo ponga por la sobreexplotación del
medio ambiente. En ocasiones hablar de
“desarrollo sostenible” es redundante, pues se considera que si no es
sostenible no es desarrollo.
Sin embargo, el tema
adquirió verdadera relevancia a partir de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo
(CNUMAD) o Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, en
la que participaron más de 100 jefes de Estado y de Gobierno y representantes
de 178 países. Los principales resultados de la (CNUMAD) fueron la declaración de Río sobre medio ambiente
y desarrollo, el programa 21 referente
al medio ambiente, la convención marco de naciones unidas sobre cambio
climático, la convención sobre diversidad biológica y la declaración de
principios sobre bosques. A los diez años de la Cumbre de Río, en 2002 se llevó
a cabo en Johannesburgo la cumbre
mundial sobre desarrollo sostenible donde se reiteró la necesidad de
integrar los pilares económico, social y ambiental. Sin embargo, se centro más
en la erradicación de la pobreza y el desarrollo humano. Si bien es cierto, los
problemas de medio ambiente trascienden las fronteras lo importante es poder
lograr un desarrollo sustentable buscando el equilibrio para garantizar una
condición ecológica natural, aunado a
ello eficiencia económica y el beneficio en pro de los habitantes. De ahí, que
para promover planes o proyectos sustentables deben fijarse como objetivo
primordial, el de mejorar la calidad de vida de la población en general; lo
cual es posible si existe una armonía en el desarrollo económico, social,
político y cultural.
Msc. Naily Rivas
Referencias Bibliográficas
Dávila, C. (1995).Teorías
Organizacionales y administración. Enfoques críticos. México: McGraw-Hill.
Handy, C. (2006). La
organización por dentro. Por que las personas y las organizaciones se comportan
como lo hacen. Barcelona: Deusto.
Mijares, F. (2002). Reconceptualizar las organizaciones: ¿Moda o Necesidad? Gerencia
2000.3 (3), 60-65.
Rivas, J. (2002). Los desafíos de la globalización y la reinvención del gobierno. Revista Provincia.
N° 8. Mérida: CIEPROL. Pp 77-97.
Robbins, S. y Coulter, M. (1996). Administración. México:
Prentice-Hall.
DESARROLLO SUSTENTABLE:
Desafíos del ambiente y Calidad de Vida
La protección del medio ambiente como uno de los retos más importantes
al que la humanidad ha comenzado a hacer frente, debe llevar un firme
compromiso de la sociedad encaminado a la protección de nuestro
entorno. Este compromiso, debe basarse en el convencimiento de que la única vía
para tratar las cuestiones ambientales es mediante soluciones a escala mundial
y mediante un desarrollo, conocido como desarrollo sostenible, donde se consideren no
sólo los aspectos económicos, sino también los sociales y ambientales, y que se
define como: “Satisfacer las necesidades de la generación actual sin
comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer las
suyas”.
Todos los
procesos de la vida se caracterizan por los continuos cambios que en ellos
ocurren. En la medida en que los cambios han tenido lugar en las esferas
socio-económica, políticas y culturales, también han ocurrido en la estrategia de la atención a la problemática ambiental. El objetivo fundamental de la gestión ambiental es lograr
sostenibilidad en el desarrollo, proteger la base de los recursos y la calidad
ambiental, evitar la degradación del medio ambiente y mejorar la calidad de
vida.
Las empresas
se encuentran actualmente ante la necesidad de incorporar prácticas de gestión
ambiental, como un factor de desarrollo estratégico y de competitividad, si
pretenden abrirse camino en un mercado cada vez más desarrollado, exigente y
preocupado por el entorno. Los problemas ambientales traspasan las fronteras y
exigen una eficaz cooperación internacional para su resolución.
Desde la
Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, hasta HABITAT II,
celebrada en Estambul, en (1996) han puesto de manifiesto que los problemas del
medio ambiente ocupan un papel cada vez mayor en el programa general del medio
ambiente y desarrollo. El movimiento en favor a la protección por el medio ambiente
se centra especialmente en la sostenibilidad, visto que el medio ambiente y el
desarrollo sostenible están íntimamente ligados, y constituyen una unidad
indisoluble. De igual forma, el 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002
en Johannesburgo (África del Sur). Cumbre mundial del desarrollo
sostenible organizada
por la ONU, con la asistencia de más de un centenar
de Jefes de Estado y de alrededor de 60 000 personas, se ofreció un discurso
ecologista como parte de la labor de concientización sobre la importancia del
desarrollo sostenible y finalmente la 15º
conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas, realizada del 7 al
18 de diciembre de 2009 en Copenhague (Dinamarca), representó una oportunidad
histórica para dar un paso significativo en la estabilización de la emisión de
gases de efecto invernadero y en la adaptación de países que ya han sufrido las
consecuencias. Participaron de ella 119 líderes mundiales, la mayor
representación de jefes de Estado en la historia de la ONU.
Entender las
diferencias entre desarrollo sustentable y sostenible es vital para comprender
como la concepción ambientalista ha ganado terreno desde finales del siglo
pasado. El término sostenible se refiere a lo que se mantiene en el tiempo, y
sustentable a los elementos necesarios para vivir, en particular alude más
claramente al tipo de contenido que debe tener el desarrollo.
El desarrollo
humano sustentable es un desafío que debemos asumir, como personas y como
organizaciones, al tomar responsabilidad sobre la calidad de mi presente y mi
futuro, De esta manera el logro del desarrollo humano sustentable será
resultado de un nuevo tipo de crecimiento económico que promueva la equidad
social, una mejora sustancial de la calidad de vida de la gran mayoría de
una sociedad y que establezca una relación no destructiva con la naturaleza.
No obstante,
en Venezuela la ocupación territorial de manera desequilibrada ha generado
graves problemas de tipo social, económico y ambiental, como migraciones,
pobreza, cinturones de miseria; lo que trae como consecuencia degradación del
ambiente. De ahí, que la política territorial debe estar enmarcada basándose en
el desarrollo sustentable buscando alcanzar con ello calidad de vida de la
población venezolana. Cuya política debe estar dirigida a disminuir los
desequilibrios territoriales, racionalizando los criterios de inversión, distribución
y recaudación de recursos públicos.
Del mismo
modo, se deben aplicar estrategias para enrumbarse hacia un desarrollo
sustentable y ello pasa por disminuir la pobreza y gestionar el manejo
eficiente del gasto público, logrando la prestación de servicios básicos como
la educación y salud, procurando mejorar la capacidad para generar ingresos.
También se hace necesario la libertad y la democracia como valores
indispensables para un verdadero desarrollo sustentable en nuestra sociedad. Ya
que a través de la democracia se permite la participación de manera activa de
la colectividad en las discusiones sobre temas concerniente al desarrollo
sustentable y ambiente para la sociedad se involucre de manera responsable en
todos los procesos relacionados con los temas mencionados anteriormente.
En este
sentido, el desarrollo sustentable implica un proceso de cambios que abarca el
progreso tanto en la explotación de los recursos, como el desarrollo de las
tecnologías y la dirección de las inversiones, dichos cambios están en
avenencia con las generaciones presentes y futuras logrando satisfacer las
necesidades básicas como: alimentación, salud, agua.
Finalmente, en
este orden de ideas, los gobiernos deben diseñar programas e invertir en
educación de alta calidad e innovadora, una economía sólida, una
infraestructura adecuada, servicios públicos de calidad, sistemas de salud
óptimos lo cual influye de manera positiva en el desarrollo sustentable de nuestro
país Venezuela.
Msc. Nestor Rivas
Referencias
Bibliográficas
Amat,
J (1996) El control de gestión;
perspectiva de la dirección. Editorial Gestión, 2000. 270p.
Bueno, C, E. (1999). Gestión del Conocimiento, Aprendizaje y Capital Intelectual. Boletín
del Club Intelectual No 1. Diciembre 1998 – Enero 1999. Pags 2-3.
Gabaldon,
A. (2006), Desarrollo Sustentable:
la salida de América Latina.
Caracas. Grijalbo.
Reed,
D. (1996), Ajuste estructural, ambiente y desarrollo
sostenible.
Nueva Sociedad - Centro de Estudios del
Desarrollo. Caracas. CENDES. 1ra edición.
King, A y Schneider, B. (1991). La Primera Revolución Mundial. Informe del Consejo al Club de Roma. (Libro en línea). Edit. Plaza y Janés.
Disponible: http://personal1.iddeo.es/Ibonza/clubroma.htm (Consulta: 2016, octubre)
BASES FILOSÓFICAS, TECNOLÓGICAS Y PRAXIS DEL DESARROLLO
SUTENTABLE
Introducción
El planeta tierra, según las
investigaciones científicas tiene aproximadamente más cuatro mil
quinientos millones de años de
existencia, y otros datos científicos arrojan que el origen de la vida surge mucho después,
unos mil millones de años atrás luego de una serie de acontecimientos químicos,
físicos que dan pie en su composición al nacimiento de seres orgánicos vivos y,
en el transcurrir de los tiempos otros seres y su desarrollo. Así mismo, se
conoce que la tierra puede tener un agotamiento en unos quinientos
millones de años más según algunos
científicos. El planeta tierra es hasta el momento el único que alberga seres
vivos conocidos por nosotros (vida humana, vegetal y animal), hasta ahora
investigados.
En
este contexto, analizaremos en este informe trata ejes temáticos como:
Ambiente, Desarrollo, Sostenible/Sustentable, Organización sustentable,
Globalidad, complejidad ambiental, Educación ambiental, Responsabilidad social;
entrelazando las ideas sobre la evolución del pensamiento conservacionista,
como las herramientas tecnologías aportan al ser humano de información para
mejorar o no el ambiente, poque surgen instituciones ambientales en el mundo, y
convenios entre nacionales tratando de preservar la vida en nuestro planeta
tierra.
BASES
FILOSÓFICAS, TECNOLÓGICAS Y PRAXIS DEL DESARROLLO SUTENTABLE
Hablar
sobre ambiente es referirse según INPARQUES (1995) “el sistema global
constituido por elementos naturales y artificiales de naturaleza, física,
química, biológica, sociocultural y de sus interrelaciones, en permanente
modificación por la acción del humana o natural que rige o condiciona la
existencia o desarrollo de la vida.” Pg 1 Más adelante manifiesta INPARQUES
(1995) “Está constituido por elementos naturales como los animales, las plantas,
agua, aire, y artificiales como las casas, las autopistas, los puentes, etc.” Pg
1. Lo que significa que, el ambiente abarca en esencia todo aquello que
miramos, sentimos y necesitamos para la vida misma, podemos mencionar que forma
parte del ambiente todo aquello que ser humano construye para resguardarse como
necesidades básicas, pero también su esencia forma parte de ello como la
cultura, las costumbres y hasta sus creencias. Lo que explica un tema muy
discutido, con aquello de creer que el ambiente es sólo naturaleza, es allí,
donde nos damos cuenta que vas más allá porque el ser humano como composición
es parte del ambiente. En este contexto, desarrollar el o los ambientes es la
manipulación que hace el ser humano para mejor provecho y satisfacción de sus
necedades y compartirlas, ese desarrolla del ambiente, puede en algunos casos
alcanzar los grados máximos de satisfacción pero también ser destructivos sin
vuelta atrás.
El
desarrollo sostenible/sustentable, es necesario establecer las diferencias
entre ambas palabras y su real significado, para algunos autores en las
lecturas realizadas afirman que son sinónimos y para otros no, en este sentido,
el siguiente investigador realiza un interesante análisis al respecto, Galíndez (2012)
La
palabra sustentable o el concepto de la sustentabilidad. Etimológicamente nos
lleva a “sustento”, alimento, ¿verdad? Ahí está el quid del asunto: Lo sustentable tiene que ver con el
aspecto de “manutención”, que corresponde en un sistema a lo endógeno; es decir
a todo lo que tiene que ver con el mantenimiento del sistema en cuanto a su
permanencia en el tiempo. Y cuando hablo de lo endógeno me
refiero a las debilidades y fortalezas que existen en un sistema en su ámbito
interno. En tal sentido, lo sustentable tiene que ver con las estrategias que
se deben plantear para transformar las debilidades en fortalezas o mitigarlas,
como también capitalizar al máximo las fortalezas. Lo endógeno o interno tiene
que ver con las capacidades instaladas, la materia prima, la mano de obra, los
intangibles y todo aquello que tiene ver con su propia existencia, desarrollo y
crecimiento del sistema; un modelo sustentable no sólo se valdría por sí mismo
sino que también realizaría la función de alimentar y mantener a las personas
que lo conforman. Haciendo una analogía, con la física, lo sustentable tiene
que ver con el equilibrio de las fuerzas internas.
La
palabra sostenible o el concepto de sostenibilidad. Etimológicamente nos
lleva a “sostener”, implica, en el fondo, que alguien o algo externo o ajeno
aparezcan en escena y “sostenga”. Por ello, lo sostenible se halla en el ámbito externo o exógeno a
un sistema. Entonces tiene que ver con las oportunidades y las amenazas de un
sistema para mantenerse en el tiempo, para que sea como “un pez en el agua”.
Es decir, trata de las estrategias que tengan que ver con el aprovechamiento de
las oportunidades y la mitigación o prevención de las amenazas. Dentro del
ámbito externo se hallan, las políticas de gobierno, el clima, los tratados, la
competencia, el mercado, el medio ambiente, etc. Haciendo una analogía con la
física, lo sostenible tiene que ver con el equilibrio de las fuerzas externas.
P. 1
Sin
duda, aclara la terminología y el uso de la misma y en resumen se entiende que
lo sustentable tiene que ver con su permanencia en el tiempo y lo sostenible
con su capacidad de luchar con las adversidades, tomando en cuenta que en ambas
lo logra el ser humano y su deseo hacerlo provechoso.
La
organización es sustentable cuando logra permanecer en tiempo, desarrollando
estrategias innovadoras y respetando el medio ambiente. Para ello, debe fijarse
metas cortas y atender las variables de forma inmediatas. Con ello, surge lo
que es la responsabilidad social, que está relacionado con su entorno; decía
anteriormente que el ambiente era todo aquello que rodea al ser humano, esta
responsabilidad social tal como un sistema se interrelaciona con el medio que
lo rodea y por ende debe reaccionar y proporcionar las herramientas necesarias
para fortalecer ese entorno que le sirve para satisfacer las necesidades de
producción.
Para ello son necesarios los conocimientos con
respecto a la educación ambiental, para que sea sostenible y sustentable,
conocer cuál es el ambiente de trabajo, de vida, que lo compone, y que se pude
hacer para cuidarlo y preservarlo en tiempo. Lo se conoce como realidad global,
las incidencias de todo aquello que pueda generar deterioro en el ambiente se
debe conocer, así como también cuales son las herramientas, métodos y técnicas
para evitar ese daño. Ya en un mundo globalizado con las telecomunicaciones,
las redes sociales y el mismo sentir y afecciones del daño ambiental han
producido en las personas cierta conciencia de los que puede ocurrir en pocos
años en nuestro planeta. Es complejo hacer entender que el ambiente es lo más
importante para la vida en su composición como un sistema, que sin el
simplemente no hay vida. Pero debemos tomar en cuenta, los intereses
particulares en las explotaciones de minerales por ejemplo, por la avaricia de
unos pocos sacrificando a todos.
En este contexto, (King y Schneider.
1991)
Sin
embargo, la expresión Educación Ambiental fue utilizada por primera vez en
Estocolmo en el año de 1972 durante la realización de la Conferencia
Internacional sobre el Medio Ambiente. De ahí en adelante se da inicio a un
proceso constante y paulatino de discusiones y consideraciones políticas en
relación a la implementación de acciones educativas tendientes al conocimiento,
concientización, restauración y preservación del medio ambiente, tanto a nivel
mundial, regional como local. Es así como, según los autores precitados, es
después de esta fecha cuando se comienzan a aceptar términos, prácticas y
concepciones como naturalista,
conservacionista, ecologista, ambientalista y más recientemente, para el
desarrollo sostenible (p. 2).
De
lo anterior, se explica por si solo el interés de ciertos personeros de todos
los países en buscar la forma de mantener nuestro planeta en albergue de vida,
pero para ello es necesario no solo convenios como los que mencionar más
adelante sino el hacer realidad en estos
del siglo XXI, que observamos el deterioro cada día más acentuado de los ecosistemas y el afán del ser humano
en su avaricia.
Entre
los convenios encontramos haciendo un resumen de cada uno de ellos tenemos que
según Galíndez (2012), expone lo siguiente,
El
primer pronunciamiento de alerta, según Cruces (1997), sobre los problemas
socio-ambientales que ponían en peligro el futuro de la humanidad, fue dado por
el Club de Roma en 1968. Allí se plantearon seis importantes aspectos a ser
considerados para evitar efectos irreversibles a nivel mundial, como: explosión
demográfica, macrocontaminación, uso incontrolado de energía, desequilibrio
económico entre países, crisis de valores y crisis política. Frente a estos
hechos proponen como alternativa, generar conciencia en la opinión pública,
establecer patrones de una nueva ética social y orientar las conductas de los
seres humanos.
Como podemos observar, no es una
investigación relativamente nueva, y los efectos negativos planteados siguen
siendo los mismos. La pregunta sería en que se ha fallado?. Pienso que es un
asunto como lo mencione anteriormente de intereses particulares. En este
contexto tenemos los subsiguientes, en 1972 la Conferencia de Estocolmo,
considerada el primer foro mundial del ambiente en el mundo, llamada por las
naciones unidas. Además, la declaración final de Estocolmo (1972) realiza un
llamado a establecer internacionalmente un programa de educación ambiental con
un enfoque interdisciplinario escolar y extraescolar (citado por Galíndez
(2012).
Organización de las Naciones Unidas continua
con la preocupación por el medio físico en asenso llama a una reunión
internacional, la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Plan de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
en Belgrado durante 10 días en octubre de 1975. Las conclusiones arrojaron
que la educación es quien juega papel preponderante para crear los cambios,
mediante conocimientos, actitudes y valores, que admitan asumir los retos que
plantean los problemas ambientales en el mundo.
Para
1987, se efectúa en Moscú el Congreso Internacional sobre Educación y Formación
Ambiental, el llamado lo realizó la UNESCO y el PNUMA. El propósito revisar las políticas de educación ambiental
sugeridas en Tbilisi, y en consecuencia se traza un plan estratégico a nivel
internacional para tratar desde la Educación y Formación Ambiental para la
década de los noventa, y entre las acciones propuestas, según Muñoz Oráa (1994)
citado por Galíndez (2012), se encuentran: acceso a la información;
investigación y experimentación; programas educativos y materiales didácticos;
adiestramiento de personal; educación técnica y vocacional; educación e
información al público; educación universitaria general; formación de
especialistas; cooperación internacional y regional (p. 18).
Como
analizamos de lo anterior, se toman las medidas para que desde la educación en
todos los escenarios de la población se conozca y establezcan medidas para el
cuido del ambiente, que estén en los programas educativos, que los niños y
adolescentes piensen en el ambiente, el planeta y su cuidado.
Para
1992, en
Río de Janeiro en junio de 1992 convocada por las Naciones Unidas se dio la
conferencia que se denominó Cumbre para
la Tierra, y trato sobre el medio ambiente y el desarrollo llamada también
CNUMAD, donde se ratificó todo lo expuesto en las reuniones anteriores, y
ejecutar los planes para el desarrollo sostenible mundial a lo que ambiente se
refiere. Sin dejar de mencionar la Declaración
de Salónica en 1997, se realiza en Sajonia, Grecia, una
Conferencia Internacional denominada Medio Ambiente y Sociedad. Lo relevante
fue Educación y Sensibilización para la Sostenibilidad. Protocolo de Kioto,
donde los países que intervienen se comprometen a bajar los niveles de
contaminación por emisiones de gases de
sus industrias.
Es para el 2002,
Johannesburgo (Desde nuestro origen hasta el futuro). La participación de la
sociedad civil en concientizar para la mejora del medio ambiente.
2009
Copenhague, En esta conferencia se firmó como acuerdo fijándose
como la meta el límite máximo para el
incremento de la temperatura media global sea 2ºC. Sin embargo no se mencionó
como se alcanzaría esta meta en términos prácticos.
Para el 2011, Durban XVII Conferencia sobre el Cambio Climático,
en la cual se siguió discutiendo el acuerdo de Kioto para el respeto de dicho
acuerdo, sin lograr en el ánimo de los pises en contribuir en los efectos de
los gases de las grandes industrias y su disminución. Los países que no
firmaron el acuerdo esta Estados unidos y Australia.
Las instituciones ambientales, son
muchas entre las que podemos mencionar la ONU, UNESCO, ONG en todo el mundo en
busca de mejorar y concientizar en cada país el cuido del ambiente, en
Venezuela por medio del ministerio del ambiente, en las universidades,
colegios, instituto de prevención de desastres. Grupos ambientalistas privados.
Dentro de las dimensiones
sustentables encontramos económica, humana, cultural,
ambiental, ecológica, institucional y tecnológica. Cada una de ellas nos indica
el avance a la protección del ambiente y la búsqueda de la satisfacción de las necesidades
del ser humano y preservación de todo ser vivo. En cada dimensión debe tomarse
en cuenta que ningún proyecto debe estar por encima de todos los seres vivos,
su impacto debe ser en beneficio no en el exterminio de los mismos. Calidad de
servicios, calidad de productos, calidad de vida, los procesos de producción
deben ser limpios, eficientes, el cuido de los recursos naturales Y para todo
ello, el descubrimiento de las nuevas tecnologías que apoyen al mejoramiento
del cuido del ambiente causará un impacto positivo para todos, con sus
prácticas limpias, eficientes que incentiven a las nuevas generaciones.
CONCLUSIÓN
El Ambiente lo conocemos como un
sistema integral donde convergen todos los seres vivos, y esa interrelación ha
llevado al ser humano a buscar la mejor forma de mantenerlo en tiempo, esto sucede
al darse cuenta que con la manipulación de la naturaleza y el persiste daño a
la misma van causando estragos a la
biodiversidad. Para esto se propone una serie de análisis en el contexto del
conocimiento utilizando herramientas conceptuales en relación al ambiente, su
depredación y su permanencia en tiempo; lo que ha denominado desarrollo sustentable y sostenible. De allí parte la
idea de reunir a los países del mundo interesados en resguardad la vida en el
planeta y aportar conocimiento para lograr ese objetivo, que no es otra cosa
que promover y desarrollar fortaleciendo las capacidades sociales, de acá, se
desprenden discusiones y conferencias en cada época de la historia, desde 1968
el mismo fue dado por el Club de Roma, hasta la Declaración de Río de 1992, es en el 2002, fue ratificada y ampliada en la Declaración
de Johannesburgo, titulada Desde nuestro Origen hasta el Futuro, contemplando
los aspecto de entorno, economía y sociedad. En este contexto, el uso adecuado
y en beneficio de los seres vivos de las nuevas tecnologías tomando en cuenta
sus avances en el tiempo.
Msc. Irma Rodriguez
REFERENCIAS
Galindez. O. (2012). Diferencia entre lo sustentable y los sostenible. [Texto en linea http://www.gestiopolis.com/diferencia-sustentable-sostenible/]
King, A y Schneider, B. (1991). La Primera Revolución Mundial. Informe del Consejo al Club de Roma. (Libro en línea). Edit. Plaza y Janés.
Disponible: http://personal1.iddeo.es/Ibonza/clubroma.htm (Consulta: 2016, octubre)
Muñoz Oraá, L. (1994). Contribución a la Historia de la Educación Ambiental en Venezuela. Guanare: UNELLEZ.
Revista (1995). Ecologia y Ambiente No 9. Venezuela INPARQUES.
Los aportes que
trajo consigo la Primera Revolución Industrial en el Siglo XVIII a la sociedad
moderna son innegables. Tan solo para nombrar unos pocos: los costos de
producción y de transporte se redujeron, la riqueza y el nivel de vida aumentó,
se dio paso al surgimiento de la clase media. Sin embargo, hubo que pagar un
alto precio. Entre 1730 y 1850, esta revolución causó una explotación de la
minería, una tala de bosques, y un drenaje de tierras sin precedentes. También
fue un período donde se construyeron grandes fábricas, y donde se privilegiaba,
por sobre todo lo demás, la generación de empleos y el desarrollo económico.
Los océanos y ríos parecían ilimitados en cuanto a tamaño, convirtiéndose en
las cloacas del mundo.
Hubo algunas
reacciones dispersas por parte de unos pocos individuos a esta embestida. Pero
tuvieron que pasar 150 años para que el movimiento ambientalista alcanzara su
madurez y comenzara a cosechar sus frutos. A lo largo de todo este tiempo, este
movimiento ha logrado despertar una conciencia ecológica, pero también es
cierto es que cada vez hay una profundización de la crisis ambiental que puede
llevar al colapso definitivo. En este contexto, un tema recurrente persiste en
el debate ecológico, ¿es posible un progreso sostenido sin que haya un
detrimento del medio ambiente? Muchos apuestan por la factibilidad de esto
último. El presente informe intentará dar cuenta de manera analítica y
reflexiva de las bases filosóficas, tecnológicas y la praxis del desarrollo
sustentable.
Para comenzar, se
definirán algunos términos básicos que permitirán ir perfilando los dos ejes
temáticos articuladores del texto: medio ambiente y desarrollo sustentable. Una
primera aproximación de lo que es el medio ambiente es ofrecida por Otero
(2001), quien afirma que se trata de un sistema complejo y dinámico en el que
el subsistema natural (o bio-físico) y el subsistema humano (o socio-cultural)
se interrelacionan. Esta definición permite avizorar la relación de mutua
dependencia del ser humano y el ambiente. Precisamente, para superar la
dicotomía medio ambiente-progreso y en reconocimiento de esa interdependencia
surge la propuesta de desarrollo sustentable (o sostenible). Esta “se refiere a
un proceso constante de cambio en el cual la explotación de los recursos
naturales, la dirección de inversión y del progreso científico-tecnológico,
junto al cambio institucional, permiten compatibilizar la satisfacción de
necesidades sociales, presentes y futuras” (Bifani, p. 108).
En este sentido, si
se conviene que toda actividad generadora de bienes o servicio es planeada,
coordinada y controlada dentro de las organizaciones lucrativas o no, entonces
cada iniciativa de desarrollo e implementación de sustentabilidad que pretenda
ser exitosa requiere del compromiso absoluto de estas. El Instituto
Internacional para el Desarrollo Sustentable, de acuerdo con lo comentado por
Berges (2013), define la organización sustentable como aquella que adopta estrategias
de negocio que, por una parte, cumplen con las necesidades de la propia
organización y de sus accionistas y, por la otra, protegen, mantienen y mejoran
los recursos naturales y humanos que se necesitarán en el futuro. Aclara el
autor que para las empresas esto se ha convertido en un reto que los obliga a
ser más innovadores, más creativos y a experimentar más. También han
descubierto que trae sus beneficios, como significativos ahorros producto del
reciclaje, y otras ventajas.
Esta transición
hacia un desarrollo sustentable por parte de las organizaciones ha de tener en
cuenta un factor determinante: la globalidad. Safranski (2004) utiliza las
consideraciones de Ulrich Beck, sociólogo alemán y uno de los más importantes
referentes del pensamiento moderno, para diferenciar entre globalidad y
globalización, aunque otros autores usan las dos acepciones indistintamente.
Así, especifica que el primer vocablo se refiere a “la interconexión efectiva y
global de carácter económico, cultural, turístico, científico, técnico y
comunicativo. Todo tiene que ver con todo y todo actúa sobre todo” (p. 32).
Esta interconexión ha existido desde siempre, lo que es nuevo es que ahora es
percibida como tal. Las nuevas tecnologías de comunicación e información han
jugado un papel estelar en este reconocimiento. De esto se despenden unos
procesos económicos, mediales, técnicos y culturales, espontáneos o
planificados, que en conjunto se conocen como globalización.
Ahora, la
interconectividad del todo con las partes y de las partes con el todo conduce a
la noción de complejidad ambiental. Tal como lo señala Leff (2000), la crisis
ambiental obliga, por una parte, a poner límites de todos tipos (económicos,
sociales, ecológicos), pero también a repensar la racionalidad imperante, misma
que objetivó, cosificó y homogeneizó la realidad. Este mundo economizado ha
arrastrado al hombre por un proceso incontrolable e insustentable de
producción. Este autor entiende la complejidad ambiental como una expresión de
la crisis de la civilización desde donde se deben desentrañar sus orígenes y
causas, y desde donde se debe proyectar un pensamiento complejo para la
reconstrucción del mundo. Este autoproclamado sociólogo ambiental y ecologista
mexicano impulsa una hermenéutica ambiental que permita abrir los sentidos
bloqueados por el hermetismo de la razón. Se trata de una nueva comprensión del
mundo que incorpora el límite del conocimiento y la incompletitud del ser, y
que asume la incertidumbre, el caos y el riesgo como condiciones intrínsecas
del ser y el saber.
Lo anterior es
fútil si no se promueve una educación ambiental de calidad. Uno de los primeros
antecedentes a de la educación ambiental fue la conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente que se realizó en Estocolmo en el año 1972. Allí
se sentaron las bases de esta, asentadas en principios éticos para el fomento
de una conciencia de los problemas ambientales a nivel mundial. A esta le
siguieron otros eventos importantes que lograron consolidar esos principios. En
1999, Martín (citado en Argüello Zepeda, 2004) ofreció una definición: proceso
constante en el cual los individuos y las comunidades se concientizan acerca de
su Medio Ambiente, adquiriendo valores, destrezas, experiencias y la
determinación necesarias para actuar de manera individual o colectiva en la
resolución de problemas presentes y futuros.
Toda la elaboración
precedente está íntimamente relacionada con el concepto de responsabilidad
social (RS). Esta, que otrora fuera equiparada desde los entornos empresariales
con filantropía, es ahora una manera de hacer negocios que pone en la balanza
las consecuencias de tipo social, ambiental y económico derivadas de la acción
empresarial, incorporando en esta el respeto por los valores éticos, las
personas y sus comunidades y, por supuesto, el medio ambiente (Correa, Flint y
Amit 2004). Se trata de una filosofía que intenta conjugar dos funciones
claves: generar ganancias y mejorar el bienestar social. Pero no son solamente las empresas las
llamadas a regirse por la RS, toda organización con fines de lucro o no debe
adoptar este código de conducta por el bien planetario. Si bien todos tenemos una parte que jugar
para salvar el ambiente y con ello a la raza humana, los gobiernos de todos los
países, industrializados o no, deben liderar las distintas acciones en ese
sentido. Por eso es destacable que los jefes de estado hayan sostenido
conferencias y reuniones de carácter mundial con el fin de alcanzar acuerdos en
pro del ambiente y de minimizar el impacto de la acción humana. En el portal en
línea del Programa para el Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) se puede
leer que antes del Informe Brundtlandt 1987, Nuestro Futuro Común, ya había un
creciente reconocimiento de que las soluciones sostenibles se pueden lograr a través
de la integración de las dimensiones sociales, económicas y ambientales. Y
consideran alentador ver que las naciones hayan
sus renovado sus compromisos con el desarrollo sostenible en el año 2012
en el marco de Río+20, afirmando que un nuevo programa integrado más allá de
2015 sería asegurar la promoción de un nivel económico, social y futuro
ambientalmente viable para nuestro planeta y para las generaciones presentes y
futuras.
Asimismo, en el
texto se comenta que durante la primera Asamblea de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente, en junio de 2014, los ministros llegaron a la conclusión de que
la Agenda para el Desarrollo después de 2015, el documento final de la
Conferencia Río+20, debería integrar las dimensiones económicas, sociales y ambientales
de una forma coherente, integral, global y equilibrada. Sin embargo, en general
aún los gobiernos se muestran renuentes a implementar los cambios sociales y
políticos necesarios para reducir el crecimiento en la producción y en el
consumo. La mayoría apuesta por los grandes avances de la tecnología para que
se produzca el milagro. Y hasta cierto punto pudieran tener razón.
Con relación a la
sustentabilidad ambiental, una de las dimensiones que constituyen el marco de
la propuesta, la tecnología verde busca reemplazar las prácticas y métodos que
dañan o agotan los recursos naturales con las prácticas alternativas que sean
sostenibles y eficientes. Al participar en alternativas como la energía
renovable (obtenida a partir de fuentes renovables como el viento, agua, y
energía solar), en lugar de fuentes limitadas (combustibles fósiles, por
ejemplo), se puede reducir la contaminación y evitar el agotamiento de los
recursos naturales. Otras formas de tecnología verde incluyen técnicas de
construcción ecológica. Esta, también conocida como construcción sostenible, se
refiere a una estructura que es, además de ambientalmente responsable,
eficiente de los recursos. Algunas de estas técnicas incluyen utilizar el
pronóstico del tiempo para predecir cómo los patrones climáticos futuros
afectarán a la estructura de un edificio, que puede eliminar el uso redundante
de calor, el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero.
En cuanto a la
segunda dimensión, la sostenibilidad económica,
hay muchas formas en que la tecnología puede desempeñar un papel
protagónico. Las comunidades deben alentar y apoyar a las empresas e industrias
que utilizan la tecnología verde y tienen un impacto ambiental mínimo. Una de
las maneras de estimular la economía, y de preservar los recursos locales al
mismo tiempo, es apoyando a las pequeñas empresas que utilizan productos
locales, participan en el reciclaje, y utilizan la energía verde. En una escala
mayor, se debe apuntalar a aquellas que participan en la agricultura y pesca
que no utilizan pesticidas, antibióticos u hormonas en sus productos
sostenibles, evitando el agotamiento de los recursos naturales, así como la
entrega de un producto que no tendrá efectos a largo plazo en la salud.
La sostenibilidad
social, tercera dimensión, cubre desde los derechos humanos básicos y de
gobierno corporativo, hasta el aspecto más filosófico de los comportamientos de
un individuo y su actitud hacia la sostenibilidad. La tecnología, impulsada por
iniciativas gubernamentales desde luego y no por intereses puramente
económicos, podría ser usada para alcanzar los ideales de equidad social,
habitabilidad, equidad en salud, desarrollo de la comunidad, capital social y
apoyo social, derechos humanos, derechos laborales, responsabilidad social y
justicia social, competencia cultural, resiliencia comunitaria y adaptación
humana, entre otros.
En fin,
indudablemente han ocurrido errores de gestión gubernamental, tanto en los
países en desarrollo como en los desarrollados. Afortunadamente hay grupos que
están reaccionando en contra de esto. Frente a los fracasos del pasado y los
actuales, se intenta apoyar un liderazgo que sea transparente, sincero,
comprometido y capaz de lograr un desarrollo sostenible y universalmente
incluyente. Se busca configurar un contexto colaborativo, apoyados en una
tecnología que hoy día parece llevar a la humanidad en una solo orden mundial.
Por otro lado, persisten las grandes diferencias y desigualdades económicas,
sociales y culturales. Existen naciones democráticas y no democráticas.
Justamente estas desigualdades se constituyen en uno de los más grandes retos
para alcanzar los niveles de desarrollo requeridos y mantener la
sustentabilidad del planeta Tierra.
Msc. Isabel Castillo
REFERENCIAS
Argüello
Zepeda (2004). Educación ambiental y globalización: modelos interdisciplinarios
en la UAEM. Toluca: UAEM.
Berges,
G. (agosto, 2013).Ser sustentable, el futuro de las empresas. [Artículo en
línea].Disponible en:http://scl.io/3WHlR-5k#gs.3w58Wf0
Bifani,
P.(1999). Medio ambiente y desarrollo sostenible. Madrid: IEPALA Editorial.
Leff,
E. (2000). Pensar la complejidad ambiental. En E. Leff (Coord.), La complejidad
ambiental, pp. 7-53. México: Siglo XXI.
Otero,
A. (2001). Medio ambiente y educación: capacitación ambiental para docentes.
Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.
Safranski,
R. (2004). ¿Cuánta globalización soporta el ser humano? En Miradas cruzadas de
Europa y América Latina, Junio, Nro. 1, pp. 31-39. La Paz: Plural Editores.
Correa, M., Flint, S.
y Amit, A. (2004) Responsabilidad social corporativa en América Latina: una
visión empresarial. CEPAL/United Nations Publications



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