jueves, 24 de noviembre de 2016

UNIDAD 2: LA INSTITUCIONALIDAD VENEZOLANA PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

DESARROLLO SUSTENTABLE:      Conservación y Gestión Ambiental participativa


En el mundo de hoy industrializado, complejo y globalizado el medio ambiente ha sido indudablemente afectado, el agua, la capa de ozono, la biodiversidad y el medio ambiente en general muestra un deterioro creciente y donde los países en líneas generales no muestra la suficiente preocupación por las cifras de deterioro y problemas ambientales que cada día dejan de ser locales o nacionales y se ubican en un contexto global, existen protocolos, cumbres, acuerdos y demás recursos que intentan detener el deterioro del medio ambiente. Debido al aumento de las poblaciones, el crecimiento económico y el cambio climático, nos enfrentaremos a la intensificación de sequías, huracanes, distintos fenómenos naturales que se presenten,  presiones sobre el agua, ondas cálidas, extinciones de especies, entre otros.  
De tal manera que hay una marcada preocupación por parte de las universidades, gobiernos, entes, ONG y otros por el medio ambiente y la necesidad de crear limites, barreras, legislaciones, foros, campañas y protocolos que repercutan en su resguardo, entendiendo además, que es un tema y problema de todos y que justamente empata y relaciona al siglo XX con el siglo XXI.
De ahí, que para promover planes o proyectos sustentables deben fijarse como objetivo primordial, el de mejorar la calidad de vida de la población en general; lo cual es posible si existe una armonía en el desarrollo económico, social, político y cultural. Resulta importante que para un proceso de desarrollo concreto la sociedad asume y valora su patrimonio territorial, así como las características que establece para su uso, el aprovechamiento y conservación de sus recursos disponibles.
En el preámbulo de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela se indica que el desarrollo sustentable tiene entre sus fines, ̈ la garantía del equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad. De esta manera, se observa que se le otorga rango constitucional al modelo de desarrollo sustentable”. En este sentido, el desarrollo sustentable implica un proceso de cambios que abarca el progreso tanto en la explotación de los recursos, como el desarrollo de las tecnologías y la dirección de las inversiones, dichos cambios están en avenencia con las generaciones presentes y futuras logrando satisfacer las necesidades básicas como: alimentación, salud, agua.
Para Reed (1996) el desarrollo sustentable ̈ tiene como punto central la gente, en el sentido de que su principal objetivo es el mejoramiento de la calidad de vida del hombre, y está fundamentada en la conservación en el sentido de estar condicionado por la necesidad de respetar la capacidad de la naturaleza para el suministro de recursos y servicios para el mantenimiento de la vida ̈. (p.48).
Por otra parte, Méndez (2002), manifiesta que para que una sociedad sostenible aprenda a ser y vivir debe seguir una serie de criterios y propósitos:
+Mejorar la calidad de vida humana.
+Conservar la diversidad biológica, los sistemas sustentadores de la vida y la comunidad de seres vivos.
+Velar porque la utilización de los recursos naturales renovables sea sostenible, y un estado ecológico del derecho.
+Modificar actitudes, prácticas personales y colectivas en función de adoptar una ética de vida sostenible y un estado ecológico del derecho.
+Facultar a las comunidades locales para cuidar su medio ambiente, con proyección nacional.
+Establecer un marco nacional para la integración del desarrollo económico y social con el ambiente, en procura de un desarrollo integral y sostenible.
+Organizar el territorio para armonizar las demandas socioeconómicas a la oferta físico- natural.
+Forjar una alianza mundial para la conservación del ambiente. (p.25).

Sin embargo, para que estos propósitos sean viables y vencer las dificultades que se puedan presentar, se hace necesario la voluntad política, y el compromiso de las naciones para cumplir los acuerdos. En este orden de ideas, Méndez (2002), agrega que una posición responsable del desarrollo sustentable abarca diversos tipos de relaciones y posiciones: a) el hombre como ser social, b) el hombre como ser comprometido con sus semejantes, c) el hombre en la sociedad y comunidades, d) el hombre como integrante del ambiente y e) el hombre como árbitro de la relación sociedad- naturaleza. (p.27). A partir de estas definiciones se puede comprender que existe un vínculo fundamental entre el crecimiento económico y el medio ambiente.
De igual manera en el marco legal, político y filosófico la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria N° 5.453 de la República Bolivariana de Venezuela. Caracas, viernes 24 de marzo de 2000. Incluye en el Título III, Capítulo IX, “De los Derechos Ambientales” el cual establece que los derechos y deberes de los venezolanos con referencia al mantenimiento de un ambiente “seguro, sano y ecológicamente equilibrado”, protegiendo “la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica”, estableciendo la obligación del Estado en fomentar la participación comunitaria
Con el surgimiento de la serie de normas ISO, tanto en Venezuela como en otros países existe la aplicación de estas normas de carácter internacional, como por ejemplo  la norma ISO 14000, forma parte de una familia de normas que se refieren a la gestión ambiental aplicada a la empresa, cuyo objetivo consiste en la estandarización de formas de producir y prestar de servicios que protejan al medio ambiente, aumentando la calidad del producto y como consecuencia la competitividad del mismo ante la demanda de productos cuyos componentes y procesos de elaboración sean realizados en un contexto donde se respete al ambiente.
De igual manera la ISO 26000 que permite el desarrollo sostenible en las empresas, fomentando que la adaptación y la integración se realicen de forma natural. De esta forma, poder conseguir que las empresas conozcan y se adapten adecuadamente a la Responsabilidad Social, al igual que va a conseguir que esta adaptación no sea obligada sino que sea de forma natural y se integre en la estructura de la organización. Es beneficioso porque se mejora la reputación de la empresa al trasmitir a la sociedad su compromiso con esta y con el desarrollo sostenible, aumenta la ventaja competitiva, capacidad para motivar y promover el compromiso y productividad de los trabajadores mejorando el entorno en la organización.

Msc. Naily Rivas

Referencias Bibliográficas

Méndez Vergara, Elías. (2002). Ordenación del territorio y Gestión ambiental. Mérida. Universidad de Los Andes.
Reed, David. (1996), Ajuste estructural, ambiente y desarrollo sostenible. Nueva Sociedad - Centro de Estudios del Desarrollo. Caracas. CENDES. 1ra edición.


PRAXIS GERENCIAL: desafíos ambientales y desarrollo sustentable




El calentamiento del planeta parece ir acompañado por una mayor variabilidad y considerables perturbaciones climáticas, regionales o locales, que podrían modificar radicalmente el clima de algunas regiones del mundo y provocar un creciente número de desastres naturales cada vez más graves, cuyos signos precursores serían los que se están observando actualmente. Desde que se llevo a cabo la primera Cumbre de las Américas, celebrada en la ciudad de Miami en diciembre de 1994, los jefes de Estado han comprendido que el desarrollo económico debe ser sustentable y tener presente las prioridades ambientales. Se destacó en dicha oportunidad que los países del hemisferio Occidental solo pueden conseguir el desarrollo económico y progreso social a largo plazo, mediante una gestión responsable de los recursos naturales, el ecosistema, y preservando un ambiente sano para la población.
En este sentido, se comprometieron principios y vías de acción tanto dentro de cada país, como a nivel regional que pueden iniciar un proceso de reforma institucional y política destinada a la conservación ambiental y el desarrollo sustentable. De no ser así, todo avance hacia una mayor prosperidad será efímero. Los temas “blandos” del medio ambiente y el clima se convertirán en los temas duros y estratégicos del siglo XXI. 
Para lograr un desarrollo sustentable se debe buscar el equilibrio para garantizar una condición ecológica- natural, aunado a ello eficiencia económica y el beneficio en pro de los habitantes, del mismo modo se deben aplicar estrategias para enrumbarse hacia un desarrollo sustentable y ello pasa por disminuir la pobreza y gestionar el manejo eficiente del gasto público, logrando la prestación de servicios básicos como la educación y salud, procurando mejorar la capacidad para generar ingresos.
También se hace necesario la libertad y la democracia como valores indispensables para un verdadero desarrollo sustentable en nuestra sociedad. Ya que a través de la democracia se permite la participación de manera activa de la colectividad en las discusiones sobre temas concerniente al desarrollo sustentable y ambiente para la sociedad se involucre de manera responsable en todos los procesos relacionados con los temas mencionados anteriormente.
Cabe destacar, que la descentralización como proceso para dirigir un desarrollo sustentable, es de suma importancia comprendiendo que para ello se hace necesario mejorar la distribución territorial de ingreso, aprovechar las potencialidades de cada región, fortaleciendo las instituciones y coordinar políticas en todos los niveles de gobierno. Desde este punto de vista, el desarrollo sustentable implica lograr el bienestar de las personas satisfaciendo sus necesidades asegurando la existencia de los recursos naturales.
En este sentido, Fergusson agrega que para transitar hacia el camino de un desarrollo sustentable se deben tomar acciones relacionadas con:
1.    La planificación y diseño de políticas para la evaluación y mejoramiento de la calidad ambiental.
2.    La educación para la participación de las comunidades en las actividades conservacionistas.
3.     El manejo de los ecosistemas y de los impactos humanos sobre ellos.
4.     El manejo de la información y el desarrollo de la capacidad humana para el manejo de los recursos.
5.    El fortalecimiento o la creación de instituciones capaces de apoyar y ejecutar estas acciones.

En este contexto, se busca lograr vivir de una forma sustentable asumiendo un vínculo con la naturaleza integrando lo social y lo económico, de igual manera con  la globalización se producen grandes transformaciones tanto, en los procesos productivos como en la sociedad, se da una apertura a las fronteras nacionales y con ello el intercambio comercial y se permite el libre tránsito de personas. De igual manera,  los gobiernos deben diseñar programas e invertir en educación de alta calidad e innovadora, una economía sólida, una infraestructura adecuada, servicios públicos de calidad, sistemas de salud óptimos lo cual influye de manera positiva en el desarrollo sustentable de un país.
La gerencia en las organizaciones especialmente las venezolanas deben impulsar el desarrollo sustentable y asumirlo como eje transversal del modelo de negocio, valorando sus elementos sociales, la gente; midiendo su impacto ambiental y ecológico haciendo rentable su actividad.
En lo referente al Marco Legal Venezolano para el Desarrollo Sustentable. En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999, (Art. 127, 128 Y 129) Capítulo IX “De los Derechos Ambientales” el cual establece que los derechos y deberes de los venezolanos con referencia al mantenimiento de un ambiente “seguro, sano y ecológicamente equilibrado”, protegiendo “la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica”, estableciendo la obligación del Estado en fomentar la participación comunitaria.
En Venezuela existen leyes para la gestión ambiental como es la ley orgánica del ambiente, ley orgánica para la ordenación territorial y urbanística, ley orgánica de los espacios acuáticos e insulares, ley de diversidad biológica, ley penal del ambiente, ley de protección a la fauna silvestre y su reglamento, ley forestal de suelos y aguas, ley de zonas costeras, ley de zonas especiales de desarrollo sustentable.
Entre los sistemas de normas internacionales tenemos la serie de normas ISO 14000 es un conjunto de normas internacionales publicadas por la Organización Internacional de Normalización (ISO) que representa al el favorecimiento de la sustentabilidad del medio ambiente, con el propósito de gestionar las planificaciones dirigidas al medio ambiente, garantizando la calidad de la producción y concentración del medio ambiente (sello verde), es aplicable a cualquier organización, de cualquier tamaño o sector.
La ISO 26000 es una guía que establece líneas en materia de Responsabilidad Social establecidas por la Organización Internacional para la Estandarización, es de gran utilidad para que las empresas se adapten adecuadamente  consiguiendo una mejora de la reputación y un aumento de la ventaja competitiva. Finalmente, la ISO 26000 será una herramienta de Responsabilidad Social poderosa para ayudar a las organizaciones a pasar de las buenas intenciones a las buenas acciones.

Msc. Nestor Rivas


Referencias Bibliográficas

Fergusson Laguna, Alex y Lanz, Rigoberto. (2001), “El Desarrollo Sustentable ¿paradigmas de fin de siglo?” Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. V7, n 1 p 105-112
Rivas Leone, José Antonio. (2002). “Los desafíos de la globalización y la reinvención del gobierno”. Revista Provincia. N° 8. Mérida: CIEPROL. Pp 77-97
Rivero, Alicia (2000). El cambio climático: el calentamiento de la Tierra. Barcelona. Editorial Debate.
Robbins, S. y Coulter, M. (1996). Administración.  México: Prentice-Hall. 

LA INSTITUCIONALIDAD VENEZOLANA PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE



INTRODUCCIÓN
            Es necesario seguir profundizando en las investigaciones sobre medio ambiente y la sustentabilidad del mismo ante las agresiones de las organizaciones sin tomar en cuenta el futuro de la raza humana y todo ser vivo de nuestro planeta; en este ensayo se mostrarán algunos factores de interés para el incremento de conocimiento al respecto, y lograr en la praxis una gerencia con responsabilidad social.

La institucionalidad venezolana para el desarrollo sustentable

Se hace necesario conocer que significa institucionalidad para poder desarrollar y ubicarnos en el enfoque venezolano y su desarrollo sustentable; para ello, Wikipedia (2010) define lo siguiente,

La Institucionalidad es entendida como un atributo básico del imperio o de la república, dentro de un estado de derecho. Por consiguiente se entiende que, si un estado en ejercicio de su plena soberanía configura su distribución político-administrativa a la luz de la división de poderes, luego, esa república, se hará de todos los organismos (entendidos estos en abstracto) que dirijan ese imperio y su ejecución al servicio de las personas y en pos del bien común. Pg. 1

            En este contexto, los organismos, ministerios como representantes de ese poder están en la obligación de establecer políticas que se ajusten y estén al servicio de las personas en la búsqueda del bien común; es así que en la constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su Capítulo IX, de los derechos ambientales punto tocante en este ensayo, establecen en sus artículos 127, 128 y 129 explican el deber del estado venezolano en  la protección del ambiente, la ordenación del territorio, estudiar y analizar cualquier daño a los ecosistemas y aquellos contratos que afecten a los recursos naturales. Es así que,  los entes públicos como el ministerio del poder popular para el ambiente,  garantizar una mejor calidad de vida, mediante una gestión ambiental transversal, rectora, ejecutora y normativa, del uso y conservación de los recursos naturales, promoviendo la participación de la sociedad para lograr el desarrollo sostenible. Por otro lado, dentro de sus funciones están aquellas inherentes a la protección, defensa y mejoramiento del ambiente, establecido en el artículo 18 de la LOA, cuya autoridad nacional ambiental es ejercida por el ministerio con competencia en materia ambiental y es el órgano rector quien es responsable de planificar, dirigir, ejecutar, coordinar, controlar y evaluar las políticas, planes, programas, proyectos y las actividades para la gestión en materia de ambiente. El Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), es una institución adscrita  al MPPPA, fundada en 1973, rectora de las políticas públicas orientadas a la protección y manejo de los 43 parques nacionales, 36 monumentos naturales, y 65 parques de recreación; incrementando la relación hombre-naturaleza con la participación de organizaciones protectoras del ambiente. En este mismo sentido, encontramos al  El Instituto geográfico de Venezuela Simón Bolívar, institución tecnológica de vanguardia, cuya función principal es estratégica para el desarrollo sustentable ya que promueve el redescubrimiento y la mejor utilización de las riquezas territoriales por medio de la información territorial oficial de geografía, cartografía y catastro contribuyendo con el desarrollo integral y la seguridad de la nación. Instituto para el control y la conservación de la cuenca hidrográfica del lago de Maracaibo; su función es controlar, coordinar, diseñar y desarrollar proyectos de investigación, asesorar la toma de decisiones técnicas, y evaluar en forma integral tomando en cuenta las oportunidades de cooperación internacional.  Continuando está presente la Hidrológica de Venezuela (HIDROVEN); tiene como funciones desarrollar políticas y programas en materia de abastecimiento de agua potable, recolección y tratamiento de aguas servidas y drenajes urbanos, mantenimiento y ampliación de sistemas atendidos por cada filial en todo el país.  No pudiendo dejar de la lado instituciones castrenses como la guardia nacional de Venezuela, establecido en el artículo 328 de la CRBV establece que está  organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar el espacio geográfico mediante la defensa militar, la cooperación. En este contexto debemos mencionar a las Alcaldías, como custodios y promotores del cuido del ambiente. En el Plan de la patria 2013-2019 en su objetivo histórico V, el cual establece la contribución con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana e intenta rescatar en la conducta de las personas el amor y respeto por el ambiente.


EL SISTEMA DE NORMAS 

La norma, ISO 14000 no es una sola norma, sino que forma parte de una familia de normas que se refieren a la gestión ambiental aplicada a la empresa, cuyo objetivo consiste en la estandarización de formas de producir y prestar servicios que protejan al medio ambiente, aumentando la calidad del producto y como consecuencia la competitividad del mismo ante la demanda de productos cuyos componentes y procesos de elaboración sean realizados en un contexto donde se respete al ambiente.

La ISO 26000 (Responsabilidad Social) es una guía que establece líneas en materia de Responsabilidad Social.

Asistir o ayudar a las organizaciones a establecer, implementar, mantener y mejorar los marcos o estructuras de RS.

Apoyar a las organizaciones a demostrar su RS mediante una buena respuesta y un efectivo cumplimiento de compromisos de todos los accionistas y grupos de interés.

Promover y potenciar una máxima transparencia.

Hacer también un ligero análisis de la factibilidad de la actividad, refiriéndose a los asuntos que pueden afectar la viabilidad de la actividad y que requieren de consideraciones adicionales por parte de ISO.

Como hemos estudiado y según Matteo (2015)  “desarrollo sustentable surge de la confluencia de dos líneas de pensamiento; por un lado, la teoría del crecimiento económico y posteriormente del desarrollo, y por el otro, de la ecología, la conservación de los recursos naturales y el ambientalismo” Pg 35. Sabemos que todo ello surge por el afán del ser humano en ir corrigiendo de alguna manera los desastres al medio ambiente impactando por supuesto todo ser vivo en el planeta, por ende el bienestar de todas las especies vivas se ha convertido en desarrollar mundialmente esquemas de trabajo, normativas (como la ISO 26000, las normativas jurídicas con rango ley orgánica, acuerdos, convenios internacionales, ONU, UNESCO, etc.). Siendo lo interesante de todo ello, el desafío que tienen las organizaciones privadas, públicas o de cualquier índole para cumplir con dichas normativas. En este contexto, esta no es una situación aislada nos compete a todos, en la práctica nuestros gerentes deben comprender que el desarrollo sustentable conjuga el desarrollo y a la sustentabilidad de la organización pero, tomando en cuenta la base ecológica y esa responsabilidad social, que no es más que el ambiente externo e interno de la organización, tomando como base lo expuesto en la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo (1987) el desarrollo sustentable se define como “un curso de progreso humano capaz de satisfacer las necesidades y aspiraciones de la generación presente, sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras de satisfacer sus necesidades”.


Msc. Irma Rodriguez

Referencias

Giacobazzo, P. (2010) Normas ISA 14.000. [Documento en línea]

Matteo C. Gerencia y Desarrollo Sustentable: un enfoque de ética y responsabilidad social 

Mendoza, C. (2015). Desarrollo Sustentable. [Documento en línea]

Ministerio del Ambiente (2016).  Organizaciones Ambientales. [Revista en línea]

https://es.wikipedia.org/wiki/ISO_26000


DESARROLLO SUSTENTABLE INSTITUCIONALIDAD VENEZOLANA




El término desarrollo sustentable fue acuñado por primera vez en el año 1987, en el marco de la presentación del informe Brundtland cuyo propósito era analizar, criticar y replantear las políticas de desarrollo económico globalizador vigente que amenaza la sostenibilidad ambiental. Desde entonces muchas naciones, en mayor o menor medida, han intentado llevar a cabo acciones para alcanzar la meta de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades” (Brundtland Report, 1987).  En Venezuela estas iniciativas han sido propulsadas desde instituciones tanto públicas como privadas que realizan un esfuerzo para proteger al medio ambiente de la degradación producto del accionar humano.
El órgano rector en la parte gubernamental es el Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (MINEA), y cuenta con los siguientes entes adscritos para desarrollar sus políticas: Compañía Nacional de Reforestación (CONARE), Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), Sistema Hidráulico Yacambú-Quíbor, Instituto Forestal Latinoamericano (IFLA), Fundación de Educación Ambiental (Fundambiente), Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMEH), entre otros. Este surge de una fusión y de una posterior división entre el Ministerio para la Vivienda y Hábitat y Ministerio de Ambiente. En su portal en línea se puede leer que tiene como misión “construir e impulsar el modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza” (MINEA, s/p).
Por su parte, las organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientales hacen vida en el país desde 1929, de acuerdo con el documento Directorio de organizaciones no gubernamentales ambientales de Venezuela (2010), auspiciado por la Unión Europea. En él se afirma que en la década que precede su publicación, muchas de estas han desarrollado programas y proyectos bajo las directrices del desarrollo sustentable, promoviendo una mejor calidad de vida. Nombra como sus herramientas fundamentales a la educación ambiental y la participación comunitaria. Y especifica que las fortalezas del sector apuntan al nivel de experiencia y conocimiento aunado a su compromiso con el ambiente y la calidad de vida, mientras que la mayor dificultad es la falta de recursos financieros para la sostenibilidad de sus proyectos y programas, proviniendo estos en su mayoría de la cooperación internacional y sectores privados. Desafortunadamente el balance del año 2014, publicado por el mismo grupo, no es nada alentador, asegurando que  los principales problemas ambientales del país se mantienen iguales o han empeorado en comparación con el año anterior, y no se han realizado acciones significativas para su atención, especialmente por parte de los organismos gubernamentales (ONG Ambientales de Venezuela. Nuestro balance 2014).
Ahora, tanto las OG como las ONG ambientales cuentan con una serie de instrumentos jurídicos que sirven de marco legal para el desarrollo sustentable en la nación. El sitio web del MINEA presenta una lista de treinta y nueve entre leyes, reglamentos, decretos y normas. En ella destaca la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (Capítulo IX, de los derechos ambientales), la Ley Orgánica del Ambiente (Gaceta Oficial No. 5.833), y otros que buscan proteger la flora, la fauna, los suelos, la biodiversidad y demás. La Ley Orgánica del Ambiente en su artículo uno dice expresamente que el desarrollo sustentable es un derecho y deber fundamental del Estado y de la sociedad.
Por otro lado, la gestión ambiental ha encontrado dos grandes aliados: las normas ISO 14000 y la 26000. Las primeras son normas internacionales referidas a la gestión ambiental de las organizaciones para la promoción de formas de producir y prestar servicios que protejan al medio ambiente, minimizando los efectos dañinos. La segunda es una guía para la Responsabilidad Social. Pero, a pesar de que algunos estudios comentan que el parque industrial venezolano ha mostrado un creciente interés por recibir este tipo de certificaciones, un estudio realizado por Villegas (2002) reporta que para el año 2000 Venezuela ocupaba el último puesto de una lista de siete países en la región latinoamericana con un total de siete empresas certificadas con la ISO 14001 (norma internacional de Sistemas de Gestión Ambiental). Es un número bastante reducido en comparación con el líder, Brasil, con 330 o con México o Argentina (189 y 114 respectivamente). Datos más reciente son difíciles de ubicar debido a la opacidad en las cifras característico de los últimos tiempos.
Definitivamente, la crisis ambiental producto del modelo de desarrollo imperante cuyo ideal era el crecimiento económico, junto con el fenómeno creciente de la globalización, obligan a buscar mecanismos para contrarrestar sus efectos nocivos en cuanto al agotamiento de los recursos, el aumento de la pobreza y la profundización de las desigualdades. En este contexto, el papel de las organizaciones es clave ya que estas tradicionalmente han “procurado la búsqueda y concentración del poder del mercado y de los recursos disponibles, abriendo paso a ciertas desigualdades, desvirtuando también los valores éticos y morales” (Matteo, 2015, p. 31). Por tanto, son ellas las llamadas a revertir la situación. Esto lleva implícito un cambio en la acción gerencial. Se hace impostergable el repensar la actividad económica en función del ser humano, y una práctica ética y responsable que contribuya a minimizar las desigualdades sociales y lleve al anhelado desarrollo sustentable.
En ese sentido, el gerente venezolano se encuentra ante grandes desafíos para alcanzar un equilibrio entre el desarrollo económico, el social y el ambiental. No es un secreto que en los últimos años los índices de pobreza han aumentado. Gutiérrez (2016) hace referencia a un estudio realizado por varias universidades del país que la ubica en un 73%. Con esto aumenta la inequidad social, y si se suma la falta de recursos financieros y técnicos, junto con la poca voluntad política, el panorama de la implementación del desarrollo sustentable a corto plazo es bastante desalentador. Por otra parte, en medio de una recesión económica y una virtual paralización del aparato productivo venezolano, conceptos como producción limpia, uso eficiente de materias y energía, minimización de residuos y otros parecen ser opacados por necesidades más inmediatas como la rentabilidad y la propia supervivencia de las empresas. De esto no escapa el sector público (verbigracia el Proyecto del Arco Minero, que sólo con las reservas auríferas del sector representaría doscientos mil millones de dólares, pero con consecuencias insospechadas para en ambiente).
En fin, la sustentabilidad luce aún como una quimera.

Msc. Isabel Castillo

REFERENCIAS


Brundtland Report (1987). United Nations World Commission on Environment and Development, Our Common Future. Oxford University Press.

Directorio de organizaciones no gubernamentales ambientales de Venezuela (2010). Fundación Tierra Viva. [Documento en línea]. Disponible: http://www.derechos.org.ve/pw/wp-content/uploads/DIRECTORIO-ONGs.pdf

Gutiérrez, A. (2016, junio 6). En 2016 se disparó la pobreza en Venezuela. El nuevo país, Zeta. [Edición Electrónica] Disponible: http://enpaiszeta.com/2016-se-disparo-la-pobreza-venezuela/

Ley Orgánica del Ambiente (2006). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 5833 (Extraordinario), diciembre 22, 2006.

Matteo, C. (2015). Gerencia y Desarrollo Sustentable: un enfoque de ética y responsabilidad social. En Conocimiento Libre y Licenciamiento (CLIC) pp. 30-51. Mérida, Venezuela [Revista Electrónica] Disponible: http://convite.cenditel.gob.ve/files/2015/01/ArticuloRevistaCLIC_n8_4.pdf

Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (MINEA). Disponible: http://www.minea.gob.ve/ministerio/

ONG Ambientales de Venezuela. Nuestro balance 2014 (2014). Fundación Tierra Viva. [Documento en línea]. Disponible: http://www.rsevenezuela.com/wp-content/uploads/2015/03/ONG-Ambientales-de-Venezuela-Nuestro-balance-2014.pdf.

Villegas, A, (2002). Gestión ambiental bajo ISO 14001 en Venezuela: análisis de la situación actual. Trabajo de grado no publicado. Universidad Simón Bolívar, Caracas.







2 comentarios:

  1. Hola!
    Me apreció muy clara la forma en que se explicó el sistema de la norma, ya que desarrolla de forma resumida y concreta la norma 14000 y la ISO 26000 de responsabilidad social.
    Muy buen artículo.

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